Al final, como siempre advertimos, SENPLADES impuso su criterio absolutamente centralista, y hasta re-centralizador, y la autonomía y la descentralización quedaron en un discurso mentiroso con el que se pretende engañar al pueblo ecuatoriano. Esto trajo la reacción hasta de Tatiana Hidrovo, Presidente de la Mesa de Ordenamiento Territorial, quien denunció que la mayoría gobiernista había cometido graves irregularidades en la aprobación de los textos; es decir, la mayoría de los asambleístas se burlaron inclusive de lo acordado por sus compañeros de Mesa.
Ninguna provincia -engañaron hasta a Manabí- podrá formar una Región Autónoma por sí sola.
Crean más burocracia y dividen más los recursos, ya que hay más formas de gobierno, en vez de sustituir unas por otras.
Hoy los Organismos Seccionales tienen derecho a todas las competencias menos 3 (seguridad, relaciones exteriores, y asuntos tributarios y económicos), mientras que, en la propuesta es al revés, ya que la nueva Constitución y una nueva Ley señalarán las competencias y el resto corresponderá al Estado.
Virtualmente congelan hasta en 8 años el funcionamiento de la supuesta autonomía. Supuesta, porque las “normas autonómicas” son un conjunto de declaraciones líricas imprecisas y hasta superpuestas.
Se tramita en la Asamblea un proyecto de Ley de Contratación Pública, al que ya nos hemos referido, que constituye un atentado contra la autonomía de Organismos Seccionales, Universidades, Organismos de Control, etc.
En resumen, tendremos menos autonomía y menos descentralización que antes, un centralismo descarado y más acaparador que nunca, y, sobre todo, un atropello al municipalismo que perjudica a todo el pueblo y especialmente a los pobres, que recibirán menos servicios y obras, es decir menos bienestar y empleo. Lo que en Guayaquil se agrava aún más, con el caso del servicio agua potable y alcantarillado relacionado con Interagua.
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